Notaria Pública 35 D.F.
Mtro. Eutiquio López Hernández


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    RESEÑA PERSONAL

     

    Nací en una comunidad denominada “LAS HUERTAS”, perteneciente al Municipio de Sto. Domingo Teojomulco, Distrito Judicial de Sola de Vega, Estado de Oaxaca. Mis padres y sus ascendientes son oriundos del Municipio de Santiago Amoltepec, del mismo Distrito Judicial de Sola de Vega. Ambos Municipios se encuentran enclavados en lo que genéricamente se conoce como la Sierra Sur, que es la Sierra que existe entre la región de los Valles Centrales y la Región de La Costa. Soy de raza indígena mixteca, aunque desafortunadamente no hablo el idioma mixteco, debido a que cuando tenía cuatro años de edad, mis padres se fueron a radicar a la Ciudad de Oaxaca, donde viví mi infancia.

    Me siento orgulloso de mis padres FÉLIX FRANCISCO LÓPEZ Y FRANCISCA HERNÁNDEZ JIMÉNEZ, seres humildes, pero llenos de amor y de fe. Mi padre fue campesino, paletero, peón de albañil y después policía preventivo en el Estado de Oaxaca. Mi madre fue ama de casa. Además, estoy orgulloso de mi herencia cultural, histórica y política oaxaqueña. Por haber vivido en la ciudad de Oaxaca y en diversas poblaciones, así como por haber recorrido múltiples lugares, conozco las tradiciones y costumbres de las Regiones del Estado de Oaxaca. Esa es la razón por la cual está página está ambientada con códices, zonas arqueológicas, lugares coloniales, paisajes y música regional oaxaqueña. Cursé mi educación primaria en diferentes Escuelas. El primero y segundo año en la Escuela Morelos, el tercer año en la Escuela Andrés Portillo, el quinto año, en la Escuela Héroe de Nacozari, y el sexto año en la Escuela Miguel Hidalgo, todas de la Ciudad de Oaxaca. El cuarto año de primaria, medio año lo estudié en la Escuela Primaria de San Carlos Yautepec, Oaxaca, y el otro medio año en la Escuela Cristóbal Colón de la población de Reforma, del Distrito de San Calos Yautepec. Mi educación secundaria la realicé en la Escuela "BENITO JUÁREZ", de la Ciudad de Huajuapan de León, Estado de Oaxaca. Esta ciudad es la cuna de Don José López Alavés, autor de la “Canción Mixteca”, que es, por decir así, el himno de los mixtecos. Quiero dejar constancia, que nunca es tarde para estudiar. Terminé la educación secundaria cuando tenía la edad de catorce años. Por falta de recursos económicos no pude inmediatamente estudiar el nivel de Bachillerato. Aprendí un oficio: Taquimecanografía. Gracias a ello, entré a trabajar como Secretario de una Agencia del Ministerio Público, donde conocí el trabajo de los abogados y se despertó en mí el interés por la Abogacía. Casi a los veintiún años de edad, en el año de 1973, con el firme propósito de llegar a ser Abogado, inicié mis estudios de Bachillerato en la Escuela Preparatoria número Dos de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, los cuales terminé en el año de 1976. Debido a un movimiento y huelga estudiantil habido en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, decidí emigrar y estudiar mi carrera de Derecho en la Ciudad de México, Distrito Federal. Gracias a mi buen promedio escolar (9.40), logré inscribirme en la Escuela Libre de Derecho, a la cual ingresé en el mes de Agosto del año de 1977, culminando mis estudios en el mes de julio del año de 1982. Fui de los mejores estudiantes de mi Generación. Obtuve diploma de segundo lugar en el primer año de la carrera, de primer lugar en el tercer año y de segundo lugar en el quinto año. Mi promedio general de la carrera fue de 9.50. Presenté mi examen profesional el 20 de octubre de 1983. El Jurado estuvo integrado por los Maestros José Gómez Gordoa, Rector de la Escuela, Graciano Contreras Saavedra, Ramón Sánchez Medal, Armando Ostos Luzuriaga y José Mario de la Garza. Mi tesis “La responsabilidad civil de los constructores debe ser objetiva”, fue laureada con mención honorífica. Me da gusto decir que mi etapa de estudiante en la Escuela Libre de Derecho, fue mi época de esplendor intelectual, pues fui de los mejores estudiantes, aún cuando no sólo me dedicaba a estudiar, sino también a trabajar. Durante la carrera me casé con la señora MARTINA LÓPEZ SANTOS, y durante la carrera nacieron mis hijos EUTIQUIO Y JULIO CÉSAR LÓPEZ LÓPEZ. Las múltiples ocupaciones hicieron que desarrollara habilidades especiales: memoria, capacidad de lectura, análisis y síntesis para comprender los libros de estudio. Mucho tiempo después esas habilidades me servirían para captar todo lo que hay que estudiar para llegar a ser notario. Reconozco que no soy una mente brillante. Fui exitoso en la escuela, porque conjugué el estudio y la práctica en el trabajo, pues desde el primer año de la carrera empecé a laborar en una notaría.

     

    ACTIVIDAD LABORAL

     

     Gracias a mi oficio de taquimecanógrafo, en el año de 1969 ingresé a trabajar como Secretario de la Agencia del Ministerio Público de la Ciudad de Matías Romero, Oaxaca. Por mi cargo de Secretario Ministerial, fui comisionado en diferentes Distritos Judiciales del Estado de Oaxaca: 1969-1970 Matías Romero. 1971-1972, Juchitán. 1972-1973, Teotitlán del Camino, hoy Teotitlán de Flores Magón. 1973-1974, laboré en la Agencia Ministerial Adscrita a la Cruz Roja en la Ciudad de Oaxaca. 1974-1976, Zimatlán de Alvarez. 1977, la Ciudad de Oaxaca. Gracias a mi trabajo tuve la oportunidad de recorrer y conocer desde rancherías hasta poblaciones principales de mi Estado, eso me permitió conocer a su gente, sus costumbres, su lengua, su folklore, sus tradiciones. Por ello mi gran arraigo hacia mi querida y hermosa Oaxaca. Siempre he desempeñado mi trabajo con gusto, pasión y entrega. Aún cuando en ese entonces solo era el Secretario, leía las leyes, consultaba los libros de Derecho Penal y las Jurisprudencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para fundar las resoluciones ministeriales y los pliegos de conclusiones acusatorias o no acusatorias. Fui un técnico experto en mi función y gracias a ello, en el año de 1976, sin estar siquiera cursando la carrera de Derecho, se me nombró Agente del Ministerio Público, ejerciendo dicho cargo en el Distrito Judicial de Zimatlán de Alvarez y en la Ciudad de Oaxaca de Juárez. En agosto de 1977, ante el conflicto estudiantil oaxaqueño, renuncié a mi cargo y me trasladé a la Ciudad de México, para estudiar mi carrera de Leyes. Durante mi primer año en la Escuela Libre de Derecho, tuve el privilegio y la fortuna de que fuera mi Maestro de Derecho Romano, el Lic. Graciano Contreras Saavedra, notario público número 54 del Distrito Federal, quien me recibió como Pasante en su Despacho. Empecé a trabajar como ayudante de una “secretaria testimoniera”, yo le ayudaba a despachar los testimonios de las escrituras y a coserlos. Por mi entrega al trabajo, responsabilidad y esmero profesional y por el afecto que me dispensaba, en el año de 1983, aún antes de haberme titulado, Don Graciano, me hizo socio del Despacho "BUFETE LIC. GRACIANO CONTRERAS SAAVEDRA", S.C, en cuyo despacho laboré hasta el año de 1990, año en el cual Don Graciano, se retiró como Notario Público. Don Graciano Contreras, me formó en el quehacer notarial y me impulsó para que siguiera el camino del Notariado. A él, un eterno agradecimiento, por mi formación profesional y por el gran afecto que siempre me tuvo. Al retiro de Don Graciano, de 1991 a 1993, trabajé como Abogado con el Lic. Homero Díaz Rodríguez, quien se convirtió en el notario público número 54 del Distrito Federal. El Lic. Homero Díaz Rodríguez, fue mi compañero de grupo en la Escuela Libre de Derecho y el más brillante de los alumnos de nuestra Generación. El 6 de junio del año de 1993, presenté y pasé mi tercer examen de aspirante a Notario. Anteriormente (1986 y 1987) había reprobado dos exámenes. El 21 de diciembre de 1993, presenté y aprobé el examen de oposición obteniendo la patente de notario público número 35 del Distrito Federal, función que ejerzo desde entonces.

     

    ACTIVIDAD ACADÉMICA

     

     En el año de 1996, el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), por conducto del Dr. José Roldán Xopa, me invitó a dar clases, iniciando así mi actividad académica, impartiendo las materias de Personas y Familia y Bienes y Derechos Reales. Con la finalidad de capacitarme en el ámbito de la docencia, de 2002 a 2004, cursé la Maestría en Derecho en la División de Estudios de Postgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde obtuve el Grado de Maestro, mediante examen general de conocimientos, celebrado el 19 de enero de 2005, habiendo sido aprobado con Mención Honorífica. Actualmente, además de ser Profesor en el ITAM, también imparto la materia de Derecho Registral, en la división de postgrado de la ESCUELA LIBRE DE DERECHO DE LA CIUDAD DE PUEBLA. He sido expositor de conferencias por parte del Colegio de Notarios del Distrito Federal y de la Asociación Nacional del Notariado Mexicano. He escrito artículos en la Revista del Colegio de Notarios del Distrito Federal.

     

    VISIÓN DE MI VIDA

     

     Yo soy lo que soy profesionalmente, gracias a una persona y a un lugar. La persona es mi padre FÉLIX FRANCISCO LÓPEZ, y el lugar, es la población de Teotitlán del Camino, hoy de Flores Magón. Cuando somos niños no sabemos que hacer y dependemos de nuestros padres. Mi padre a pesar de sus limitaciones económicas, siempre se ocupó de que sus hijos estudiaran. Por su oficio de Policía, era cambiado constantemente de lugares, y siempre, una de sus prioridades era obtener la documentación necesaria para que continuáramos en la Escuela. Al terminar la Secundaria y no poder estudiar el Bachillerato, mi padre sin preguntarme si quería o no, me inscribió en una Academia Comercial, donde estudié taquimecanografía. Después de obtener mi diploma, un buen día mi padre me dijo que iba a trabajar como “meritorio” (sin salario) en la Agencia del Ministerio Público de Matías Romero, Oaxaca. Ese pequeño oficio que gracias a la visión de mi padre aprendí, y ese pequeño trabajo que gracias a mi padre conseguí, fueron las armas que más tarde me sirvieron para llegar a ser Abogado y ahora Notario. Si mi padre no me hubiese inscrito en la Academia y si no me hubiese conseguido el trabajo de Secretario, el sendero de mi vida habría sido otro. Quizás ya nunca habría estudiado. A mi padre, mi admiración y veneración. A mi madre FRANCISCA HERNÁNDEZ JIMÉNEZ, que me crió, me cuidó y me protegió, mi eterno amor.

     

     El lugar, porqué el lugar?

    Para quienes no tuvimos recursos económicos, era muy difícil vislumbrar el estudio de una carrera. Ese fue mi caso. Con mi trabajo de Secretario Ministerial estaba contento y conforme. Como viví en Matías Romero y en Juchitán, poblaciones del Istmo de Tehuantepec, me ví inmerso en la alegría de sus fiestas y de su vida bohemia. Era feliz con mujeres y vino. Pero un buen día, me cambiaron de Juchitán, a la población de Teotitlán del Camino. Son regiones opuestas. Fue un cambio de contrastes. De una región bullanguera y festiva, a otra, apacible y tranquila, con pocas festividades. Lejos de mis padres y de mis amigos, me invadió la soledad y tal vez por el efecto del alcohol consumido en el Istmo, me hundí en una gran depresión. Angustias, temores, miedos, dolor. Insomnios noches tras noches, semanas tras semanas y meses tras meses. Un miedo a morir. Múltiples pensamientos sobre el destino y el sentido de la vida. Pero en ese lugar, pude confirmar un dicho: De los males nacen los bienes. Dentro de mi depresión, tenía ideas, pensamientos: “que toda mi vida sería un simple secretario” “que no acaso aún era tiempo de estudiar y ser abogado” “el destino lo hacemos nosotros”. En ese lugar se incubó en mí una idea: “sería abogado”. Me hice una promesa: A los veintinueve o treinta años, yo sería abogado, aunque fuera de “panzaso”. Si no me hubieran cambiado, si no hubiera vivido en Teotitlán del Camino, no se habría formado en mí la idea de estudiar. Habría seguido siendo un Secretario, aunque claro, hoy ya estaría jubilado. Desde entonces esa idea, ese sueño, señaló mi camino y mi vida. Hoy me siento realizado. Quizás sea de las pocas personas, que disfrutó intensamente, su examen profesional de titulación. Que hermosa la noche del día 20 de octubre de 1983. Estar en el salón de exámenes profesionales de la Escuela Libre de Derecho. Enfrente el Jurado. Atrás, mi padre, mi esposa, mi familia, mis amigos, mis compañeros de trabajo. Había cumplido mi promesa. Todo lo demás que profesionalmente he logrado me ha sido placentero, pero nada como la satisfacción de un sueño logrado. El que hoy sea Notario, Maestro en Derecho, Profesor, sólo es consecuencia de un camino emprendido, de una meta fijada. A ti, que has leído estas páginas, una visión y una sugerencia:

    La visión: Todo se logra con pensamientos, acciones y perseverancia. La meta que uno se proponga se puede obtener, si a la acción se acompaña el trabajo, la capacitación, el estudio y sobre todo: La perseverancia, siempre la perseverancia.

    La sugerencia: Como has leído, así como yo, todos los notarios del Distrito Federal, han accedido al Notariado, previo pasarnte el examen de oposición. Un gran número, sino es que la mayoría, iniciamos la carrera notarial desde que fuimos estudiantes de la licenciatura. Desde entonces hemos servido a la sociedad, contribuyendo a la seguridad jurídica, haciendo posible que tengas “tu título de propiedad”, “tu testamento”, “tu acta constitutiva”, “tus poderes”. El notario, es como todos: humano. Acércate a él, conoce a tu notario. Exige su presencia en los actos jurídicos notariales que celebras, que te asesore, que te oriente. Ese es tu derecho. Esa es nuestra obligació y responsabilidad.

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